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Mi gato no es mi hijo, pero yo, si soy su madre 😍

agosto 29, 2020

Estoy harta de escuchar a la gente decirme “tratas a tu gato como si lo fuera”
Sé que no es mi hijo, ¡Pero es mi gato!
Tengo un gato que me encanta y que a diferencia de un hijo, nunca será mayor de edad mentalmente, no se irá de casa y no me cuidará cuando sea anciana.


Nunca será independiente ni auto suficiente: Siempre va a necesitar de mí para comer, beber o simplemente hacer un poco de ejercicio.
Nunca será adolescente y no oiré las frases típicas de esa edad “Tú no me entiendes” o “Que bolas que eres mamá”, pero tampoco escucharé nunca “Te quiero”, “Gracias “, “Te necesito”, en cambio recibiré siempre lengüetazos, ronroneos felices.


No me juzgará, no se opondrá a mis ideas y mis decisiones.
A diferencia de un hijo, nunca veré una parte de mí en mi gato, ni física ni mental, es decir, no tiene ningún carácter hereditario.
Veré a mi gato crecer y envejecer, no sólo seré quién cuidará de él en esa etapa, pero también quien lo verá irse para siempre, inevitablemente.
Simplemente, este será nuestro destino, mi gato es un animal, no una persona y mucho menos mi hijo.


A pesar de ello, sí, soy su madre.
¿Irónico? ¿Cómo puede ser posible?
Creo que quede bien claro lo que es un hijo, pero… ¿Una madre?
¿Qué crees que es una madre?


Una madre es esa persona maravillosa que se sacrifica por sus hijos, que tiene cura y que cambia su vida por el bienestar de su familia.
Una madre mima, educa y ama incondicionalmente.
Por todo esto, mi gato no es mi hijo, pero yo sí, soy su madre.
Soy todo lo que tiene, soy el líder de la manada.


No soy su dueño, para él soy parte de su familia, de lo que para un gato puede ser una familia. Siento pena por quienes no logran entenderlo porque nunca sabrán lo que significa sentir amor por una cosita que no habla, que no madurará y que no se expresa como un humano.
Nunca podrán tener lo que yo poseo en observar esa mirada con la que mi gato me lo dice todo.
Mi gato no es mi hijo, pero yo soy su madre y gracias a mí, lleva una vida sana, plena y feliz.


A cambio de lo que para una persona es casi nada, para él soy su “todo”.
Madre-Hijo es una conexión natural, sin duda inigualable.
Sin embargo, la conexión con un animal no lo es y no todos pueden vivir esta sensación tan maravillosa.


Sólo espero que los hijos de quienes no conciben este amor y no entiende la importancia de un animal para algunas personas, puedan un día tener un animal y obtener esa conexión que yo tengo con mi gato. 

Texto tomado de una publicación en el grupo de Facebook Ronroneo Gatuno.

Puedes ver la publicación original aquí.

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